sábado, 12 de julio de 2014

EL RUISEÑOR Y LA ROSA - Oscar Wilde

-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante- pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido de la encina, oyóle el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.
-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.

Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.
-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.

-He aquí, por fin, el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Le he cantado todas las noches, aún sin conocerlo; todas las noches les cuento su historia a las estrellas, y ahora lo veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión lo ha puesto pálido como el marfil y el dolor ha sellado su frente.
-El príncipe da un baile mañana por la noche -murmuraba el joven estudiante-, y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos, reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará ningún caso. No se fijará en mí para nada y se destrozará mi corazón.

jueves, 29 de mayo de 2014

SI ME VES CANSADO

Si me ves cansado, fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer el camino. Si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no sigo... Ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío. Muéveme en el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo. Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro y entre el viento frío, volveré a ser fuego desde brasas quietas que alumbren y revivan mi andar peregrino. Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio. Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.
 
Si me ves cansado, fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos. Trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay alas que no hemos visto. Que vamos armados de fe y bravura, que seremos siempre lo que hemos creído. Que somos guerreros de la vida misma, y que todo nos guía hacia nuestro sitio. Que un primer paso y que un nuevo empeño nos lleva a la forma de no ser vencidos. Que el árbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoña pero queda erguido. Que el único trecho que da el adelante es aquél que cubre nuestro pie extendido...
 
Si me ves cansado, fuera del sendero, solitario y triste, quebrado, herido, siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo. Y dime "Se puede" e insiste "Se puede", hasta que yo entienda que puedo lo mismo. Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedó dormido. Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos para incorporarme, nuevo y decidido. Que la unión es triunfo cuando hombro con hombro vamos "¡Sí, se puede!" con el mismo brío.
 
Si me ves cansado, fuera del sendero, lleva mi mirada hacia tu camino, hazme ver las huellas que allí están marcadas, de un paso tras otro por donde has venido... Y vendrá contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio. Que abriré otro rumbo porque si he creído que siempre se puede, se puede, mi amigo.
 
Desconozco su autor

viernes, 16 de mayo de 2014

DESIDERATA - Max Ehrmann

Camina plácido entre el ruido y la prisa y recuerda
que la paz se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte,
mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera serena y clara
y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
también ellos tienen su propia historia.
Esquiva las personas ruidosas y agresivas,
ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás,
te volverás vano y amargado,
pues siempre habrá personas
más grandes y más pequeñas que tú.

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera
por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro
en el fortuito cambiar de los tiempos.
Sé cauto en tus negocios
pues el mundo está lleno de engaños,
mas no dejes que esto te vuelva ciego
hacia la virtud que realmente existe,
porque hay muchas personas que se esfuerzan
por alcanzar nobles ideales
y la vida está llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo,
en especial no finjas el afecto.
Y no seas cínico en el amor,
pues en medio de todas las arideces y desengaños,
el amor es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años
renunciando sin amarguras las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu,
para que te proteja en las adversidades repentinas.
Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.
Tú eres una criatura del universo.
No menos que las plantas y las estrellas,
tienes derecho a estar aquí.
Y sea que te resulte claro o no,
indudablemente el universo marcha como debiera.
Por eso mantente en paz con Dios
cualquiera que sea la forma en que lo concibas.
Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma
en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con toda su falsía, sus dolores y sueños rotos,
el mundo es todavía un lugar hermoso.
Sé alegre, ¡esfuérzate por ser feliz!

Max Ehrmann

miércoles, 2 de abril de 2014

POEMA - Gabriel García Márquez

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas..., una y otra vez, indefinidamente. Si supiera que éstos son los últimos minutos que te veo, diría 'te quiero' y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te olvidaré...
 
Gabriel García Márquez

miércoles, 19 de marzo de 2014

DECÁLOGO DE LA SERENIDAD - Juan XXIII

1) Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2) Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo.
3) Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este.

4) Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos.
5) Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6) Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7) Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8) Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré a cabalidad, pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9) Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10) Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad.
Juan XXIII

SONETO - Francisco Luis Bernárdez

Si para recobrar lo recobrado, debí perder primero lo perdido; si para conseguir lo conseguido, tuve que soportar lo soportado; si para estar ahora enamorado, fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado...

Francisco Luis Bernárdez

miércoles, 12 de marzo de 2014

5 MINUTOS Y 5 AÑOS - Adrián Paenza

Un señor estaba trabajando en su fábrica cuando súbitamente una de las máquinas vitales para su línea de producción se detuvo. El señor, acostumbrado a que esto sucediera algunas veces, intentó ver si podía resolver el problema. Probó con la electricidad, probó revisando el aceite que utilizaba la máquina, probó tratando de hacer arrancar el motor en forma manual. Nada. La máquina seguía sin funcionar.El dueño empezó a transpirar. Necesitaba que la máquina funcionara. La línea de producción completa estaba detenida porque esa pieza del rompecabezas estaba rota.

Cuando ya se habían consumido varias horas y el resto de la fábrica estaba pendiente de lo que pasaba con la máquina, el dueño decidió llamar a un especialista. No podía perder más tiempo. Convocó a un ingeniero industrial, experto en motores.

Se presentó una persona relativamente joven o, en todo caso, más joven que el dueño. El especialista miró la máquina un instante, intentó hacerla arrancar y no pudo, escuchó un ruido que le “sugirió algo” y abrió la “valijita” que había traído. Extrajo un destornillador, abrió una compuerta que no permitía ver el motor y se dirigió a un lugar preciso. Sabía adónde ir: ajustó un par de cosas e intentó nuevamente. Esta vez, el motor arrancó.
El dueño, mucho más tranquilo, respiró aliviado. No sólo la máquina sino toda la fábrica estaban nuevamente en funcionamiento. Invitó al ingeniero a pasar a su oficina privada y le convidó a un café. Conversaron de diferentes temas pero siempre con la fábrica y su movimiento como tópico central. Hasta que llegó el momento de pagar.

–¿Cuánto le debo? –preguntó el dueño. –Me debe 1500 pesos.
El hombre casi se desmaya.

–¿Cuánto me dijo?, ¿1500 pesos? –Sí –contestó el joven sin inmutarse, y repitió–: mil quinientos pesos. –Pero escúcheme –casi le gritó el dueño–, ¿cómo va a pretender que le pague 1500 pesos por algo que le llevó cinco minutos? –No, señor –siguió el joven–. Me llevó cinco minutos... Y CINCO AÑOS DE ESTUDIO...
Adrián Paenza, "Matemática... ¿estás ahí?"
 
Ahora que está de moda plantear finales alternativos, se puede usar el siguiente: –¿Cuánto me dijo?, ¿1500 pesos? Mándeme por favor una factura detallada. El joven le manda una factura que dice: Costo del tornillo que se cambió: 1 peso. Costo de saber qué tornillo cambiar: 1499 pesos... y el dueño pagó sin protestar más.

viernes, 21 de febrero de 2014

EL LABERINTO DEL FAUNO (Fragmento)

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en el reino subterráneo donde no existe la mentira ni el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos. Soñaba con el cielo azul, la brisa suave y el brillante sol. Un día, burlando toda vigilancia, la princesa escapó. Una vez en el exterior, la luz del sol la cegó y borró de su memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó quien era, de dónde venía. Su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor. Y al correr de los años, murió. Sin embargo, su padre, el rey, sabía que el alma de la princesa regresaría, quizá en otro cuerpo, en otro tiempo y en otro lugar, y él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar…

El Laberinto del Fauno, Guillermo del Toro

lunes, 20 de enero de 2014

LA PERLA Y LA OSTRA

Las perlas son producto del dolor, el resultado de la entrada de una sustancia extraña e indeseable al interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla. Una ostra que no haya sido herida de algún modo, no puede producir perlas. La perla es una herida cicatrizada.

"Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas"

Desconozco su autor

miércoles, 15 de enero de 2014

HUMILDAD - Alejandro Jodoroswky

Una vez le preguntaron a un guerrero invencible por qué se paseaba por las calles con un aire tan humilde. Mostró una mano extendida y contestó: "Mis dedos son cinco señores. Estos cinco señores se inclinan ante mí". Fue cerrando la mano hasta convertirla en un puño: "Mientras más humildes se hacen, más fuerza me dan".

Alejandro Jodoroswky

CUANDO YO ME VAYA - Carlos Alberto Boaglio

Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma. Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo, por algo me he ido. Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado. Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas. Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas. Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros. Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba. No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado. Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha. La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más. Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa. Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado. Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.

Carlos Alberto Boaglio

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD - Charles Chaplin

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene un nombre: AUTOESTIMA.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no eran sino una señal de que iba contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es AUTENTICIDAD.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento. Hoy eso se llama MADUREZ. 

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir cómo es ofensivo tratar de forzar alguna situación o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o esa persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es RESPETO.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo. Hoy es AMOR PROPIO.

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es SIMPLICIDAD.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y con eso, erré menos veces. Hoy descubrí que eso es la HUMILDAD. 

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama PLENITUD.

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado. Todo eso es ¡SABER VIVIR!

Charles Chaplin

ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: -Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y más aún de poder trabajar juntos a pesar de sus diferencias.
Desconozco su autor
Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para espíritus superiores capaces de inspirar todos los éxitos humanos...

SABRÁS - Papa Juan XXIII

Sabrás del dolor de estar solo y de la pena de estar con muchos. Sabrás de lo negras que son las noches y lo largos que pueden ser los días. Sabrás del hambre de la carne y de la angustia del espíritu. Sabrás de la traición de los leales y de la dura crueldad de los perfectos. Sabrás del esperar sin paz y del aguardar con miedo. Sabrás que ya es tarde y además casi imposible. Sabrás que los demás no entienden, y quizás... no les importa... Sabrás de la deserción de los tuyos y del desprecio de todos. Sabrás que no se te perdona y que no se te atiende. Sabrás que eres el último y aún menos... Pero también sabrás que el dolor redime, la soledad cura, la fe agranda, el amor ayuda, la comprensión alienta, la esperanza sostiene, el olvido mitiga, el perdón fortalece. Que todo está en ti, y que contigo está Él...

Papa Juan XXIII

UTOPÍA - Eduardo Galeano

Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso: para caminar.


Eduardo Galeano