Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a
ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el
guardián de tu alma. Si supiera que ésta fuera la última vez que te vea salir
por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte
más. Si supiera que ésta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría
cada una de tus palabras para poder oírlas..., una y otra vez, indefinidamente.
Si supiera que éstos son los últimos minutos que te veo, diría 'te quiero' y no
asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da
otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es
todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuánto te quiero y que nunca te
olvidaré...
Gabriel García Márquez
"Según dice la gente, los cuentos están hechos para dormir, yo no lo creo, yo cuento cuentos para despertar" (Najman de Breslov)
miércoles, 2 de abril de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
DECÁLOGO DE LA SERENIDAD - Juan XXIII
1)
Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el
problema de mi vida todo de una vez.
2)
Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no
criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí
mismo.
3)
Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad,
no sólo en el otro mundo, sino también en este.
4)
Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias
se adapten a mis deseos.
5)
Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando
que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena
lectura es necesaria para la vida del alma.
6)
Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7)
Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me
sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
8)
Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré a cabalidad,
pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9)
Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la
buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el
mundo.
10)
Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar
de lo que es bello y creer en la bondad.
Juan
XXIII
SONETO - Francisco Luis Bernárdez
Si para recobrar lo recobrado, debí perder primero lo perdido; si para conseguir lo conseguido, tuve que soportar lo soportado; si para estar ahora enamorado, fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado...
Francisco Luis Bernárdez
miércoles, 12 de marzo de 2014
5 MINUTOS Y 5 AÑOS - Adrián Paenza
Un
señor estaba trabajando en su fábrica cuando súbitamente una de las máquinas
vitales para su línea de producción se detuvo. El señor, acostumbrado a que
esto sucediera algunas veces, intentó ver si podía resolver el problema. Probó
con la electricidad, probó revisando el aceite que utilizaba la máquina, probó
tratando de hacer arrancar el motor en forma manual. Nada. La máquina seguía
sin funcionar.El dueño empezó a transpirar. Necesitaba que la máquina
funcionara. La línea de producción completa estaba detenida porque esa pieza
del rompecabezas estaba rota.
Cuando ya se habían consumido varias horas y el resto de la fábrica estaba pendiente de lo que pasaba con la máquina, el dueño decidió llamar a un especialista. No podía perder más tiempo. Convocó a un ingeniero industrial, experto en motores.
Cuando ya se habían consumido varias horas y el resto de la fábrica estaba pendiente de lo que pasaba con la máquina, el dueño decidió llamar a un especialista. No podía perder más tiempo. Convocó a un ingeniero industrial, experto en motores.
Se
presentó una persona relativamente joven o, en todo caso, más joven que el
dueño. El especialista miró la máquina un instante, intentó hacerla arrancar y
no pudo, escuchó un ruido que le “sugirió algo” y abrió la “valijita” que había
traído. Extrajo un destornillador, abrió una compuerta que no permitía ver el
motor y se dirigió a un lugar preciso. Sabía adónde ir: ajustó un par de cosas
e intentó nuevamente. Esta vez, el motor arrancó.
El
dueño, mucho más tranquilo, respiró aliviado. No sólo la máquina sino toda la
fábrica estaban nuevamente en funcionamiento. Invitó al ingeniero a pasar a su
oficina privada y le convidó a un café. Conversaron de diferentes temas pero
siempre con la fábrica y su movimiento como tópico central. Hasta que llegó el
momento de pagar.
–¿Cuánto
le debo? –preguntó el dueño. –Me debe 1500 pesos.
El
hombre casi se desmaya.
–¿Cuánto
me dijo?, ¿1500 pesos? –Sí –contestó el joven sin inmutarse, y repitió–: mil
quinientos pesos. –Pero escúcheme –casi le gritó el dueño–, ¿cómo va a
pretender que le pague 1500 pesos por algo que le llevó cinco minutos? –No,
señor –siguió el joven–. Me llevó cinco minutos... Y CINCO AÑOS DE ESTUDIO...
Adrián Paenza, "Matemática... ¿estás ahí?"
Ahora
que está de moda plantear finales alternativos, se puede usar el siguiente:
–¿Cuánto me dijo?, ¿1500 pesos? Mándeme por favor una factura detallada. El
joven le manda una factura que dice: Costo del tornillo que se cambió: 1 peso.
Costo de saber qué tornillo cambiar: 1499 pesos... y el dueño pagó sin
protestar más.
viernes, 21 de febrero de 2014
EL LABERINTO DEL FAUNO (Fragmento)
Cuentan
que hace mucho, mucho tiempo, en el reino subterráneo donde no existe la
mentira ni el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos.
Soñaba con el cielo azul, la brisa suave y el brillante sol. Un día, burlando
toda vigilancia, la princesa escapó. Una vez en el exterior, la luz del sol la
cegó y borró de su memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó
quien era, de dónde venía. Su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor. Y al correr
de los años, murió. Sin embargo, su padre, el rey, sabía que el alma de la
princesa regresaría, quizá en otro cuerpo, en otro tiempo y en otro lugar, y él
la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar…
El
Laberinto del Fauno, Guillermo del Toro
lunes, 20 de enero de 2014
LA PERLA Y LA OSTRA
Las perlas son producto del dolor, el resultado de la entrada de una
sustancia extraña e indeseable al interior de la ostra, como un parásito o un
grano de arena. En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia
lustrosa llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra en la ostra, las
células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la
ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla. Una ostra que no
haya sido herida de algún modo, no puede producir perlas. La perla es una
herida cicatrizada.
"Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas"
Desconozco su autor
miércoles, 15 de enero de 2014
HUMILDAD - Alejandro Jodoroswky
Una
vez le preguntaron a un guerrero invencible por qué se paseaba por las calles
con un aire tan humilde. Mostró una mano extendida y contestó: "Mis dedos
son cinco señores. Estos cinco señores se inclinan ante mí". Fue cerrando
la mano hasta convertirla en un puño: "Mientras más humildes se hacen, más
fuerza me dan".
Alejandro
Jodoroswky
CUANDO YO ME VAYA - Carlos Alberto Boaglio
Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en
silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el
alma. Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo, por
algo me he ido. Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en
el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis
libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito
apurado. Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos
mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga
frío, ponte mis bufandas. Te puedes comer todo el chocolate y beberte
el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa
mi perfume y riega mis plantas. Si tapan mi cuerpo, no me tengas
lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la
música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien
la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los
pájaros. Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los
niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba. No
pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir
olvidado que morir mil veces y ser recordado. Cuando yo me
duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza
de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha. La llama
encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más. Los hombres que “viven” no se
mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño
infinito es sólo una excusa. Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y
estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no
me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado. Entonces, un día,
sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.Carlos Alberto Boaglio
CUANDO ME AMÉ DE VERDAD - Charles Chaplin
Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene un nombre: AUTOESTIMA.
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no eran sino una señal de que iba contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es AUTENTICIDAD.
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento. Hoy eso se llama MADUREZ.
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir cómo es ofensivo tratar de forzar alguna situación o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o esa persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es RESPETO.
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo. Hoy es AMOR PROPIO.
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es SIMPLICIDAD.
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y con eso, erré menos veces. Hoy descubrí que eso es la HUMILDAD.
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama PLENITUD.
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado. Todo eso es ¡SABER VIVIR!
Charles Chaplin
ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA
Cuentan
que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de
herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia,
pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? Hacía
demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó
su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había
que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante
el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la
lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con
los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el
metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si
fuera el único perfecto.
En
eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el
martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial
se convirtió en un fino mueble. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la
asamblea reanudó la deliberación.
Fue
entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: -Señores, ha quedado
demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras
cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros
puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
La
asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba
fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el
metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir
muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y más aún de
poder trabajar juntos a pesar de sus diferencias.
Desconozco su autor
Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para espíritus superiores capaces de inspirar todos los éxitos humanos...
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