miércoles, 27 de febrero de 2013

ESTRELLAS DE MAR


Cuentan que una vez un hombre mayor caminaba por la playa contemplando el mar, cuando a  lo lejos vio una figura de un hombre que parecía bailar. Se apresuró para acercarse más y ver exactamente lo que hacía. Cuando se acercó, se dio cuenta de que no estaba bailando sino tomando estrellas de mar y arrojándolas mar adentro tan fuerte como podía. Le pregunta entonces:

-¿Qué haces mi joven amigo? 
-La tarde está cayendo y la marea bajando, si no arrojo estas estrellas al mar, morirán, las estoy enviando dentro del mar otra vez.

El hombre mayor sonrió irónicamente y le dijo: -Pero hay miles de playas en todo el mundo, donde miles de estrellas de mar morirán, ¿crees tú que con eso harás la diferencia?.

El joven se detuvo por un momento, suspiró, tomó otra estrella, la arrojó y dijo: -Bueno... acabo de hacer la diferencia para ésa...

Desconozco su autor

EL PICAPEDRERO

Había una vez, un picapedrero que estaba insatisfecho con él mismo y con su situación de vida. Un día, cuando pasaba por la casa de un acaudalado comerciante vio, a través del portón, exquisitas pertenencias y visitantes distinguidos: -¡Qué poderoso debe ser ese hombre! ¡Quién pudiese ser como él!

Ni bien lo pensó, se convirtió en el acto en dicho hombre. Así comenzó a disfrutar de lujos que nunca antes había imaginado. Y también fue blanco de envidia de otros.

Al poco tiempo, se encontró en la calle con un séquito que acompañaba a un alto funcionario del gobierno, con varios guardaespaldas, a quien la gente se detenía para observar admirada. Nuestro picapedrero, ¡perdón! Rico comerciante, deseó ser ese personaje con tanto poder y dinero ¡y lo fue! Así se encontró al cabo de unos días en medio de un acto oficial, emperifollado con un fino uniforme, muerto de calor mientras el sol le daba de lleno: -El sol sí que es poderoso, ¡doblega a un alto oficial!

Y al pensar así, se transformó en el sol, que brilló ferozmente sobre campos y trabajadores, sobre ciudades, pueblos y bosques. Sin embargo, cuando estaba disfrutando de su poder, una nube negra se posó entre él y la Tierra, y sólo esto le bastó para desear ser la oscura nube. Con este deseo se convirtió en nube. Así lanzó toneladas de agua a su paso, llenó cauces de ríos secos, inundó comarcas, ahogó cultivos haciendo alarde de su fuerza...

Hasta que un fuerte viento le cortó la diversión lanzándolo al medio del océano, pues su próximo deseo fue ser viento. Y viento fue, sopló en todo su rigor levantando techos de moradas, destruyendo poblados, fue temido como nunca. En medio de su actividad, observó algo que se mantenía inamovible ante su furia: Era una gran roca, masiva, enorme.

-¡Quiero ser esa roca! ¡Y al fin seré lo más poderoso de la Tierra!

Y fue así como la roca sintió el ruido acompasado de un martillo hundiendo el cincel en su duro corazón. La roca estaba siendo alterada... y a su lado se encontraba nada más ni nada menos, que la figura diminuta de un picapedrero...

Desconozco su autor

lunes, 25 de febrero de 2013

NO TE RINDAS - Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo de abrazar la vida y comenzar de nuevo. Aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas. Aunque el frío queme. Aunque el miedo muerda. Aunque el sol se esconda y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma. Aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque yo te quiero. Porque existe el vino y el amor es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas. Quitar los cerrojos. Abandonar las murallas que te protegieron. Vivir la vida y aceptar el reto. Recuperar la risa. Ensayar el canto. Bajar la guardia y extender las manos. Desplegar las alas e intentar de nuevo. Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas. Aunque el frío queme. Aunque el miedo muerda. Aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma. Aún hay vida en tus sueños. Porque cada día es un comienzo nuevo. Porque ésta es la hora y el mejor momento. Porque no estás solo y porque yo te quiero...

Mario Benedetti

sábado, 23 de febrero de 2013

UN ÁNGEL (dedicado a mi mamá, a mi hermana Virginia y a todos los ángeles que habitan la Tierra)

Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:

-Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. Pero, ¿cómo vivir? ¡Tan pequeño e indefenso como soy!
-Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando y que te cuidará.
-Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.
-Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
-¿Y cómo entender lo que la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.
-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu ángel te juntará las manitas, te enseñará a orar y podrás hablarme.
-He oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?
-Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.
-Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor.
-Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando: -¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre! ¿Cómo se llama mi ángel?

-Su nombre no importa, tu le dirás MAMÁ.

Desconozco su autor

viernes, 22 de febrero de 2013

LA VIDA DESPUÉS DE LA VIDA


En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:

-¿Tú crees en la vida después del parto?
-Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
-¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
-No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
-¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. La vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
-Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
-Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
-Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
-¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
 ¡Pues yo no me lo creo! ¡Nunca he visto a mamá!
-Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes? Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

Desconozco su autor

COMER, REZAR, AMAR - Elizabeth Gilbert

Desesperada, le suplico a mi mente que se quite de en medio y me deje encontrarme con Dios, pero me lanza una mirada impecable y me dice: Jamás te voy a dejar que me pases por alto. Me paso todo el día tan furiosa y llena de odio que temo por la vida de cualquiera que se me cruce en el camino. Le doy un bufido a una pobre mujer alemana que no habla inglés y no me entiende cuando le digo dónde hay una librería. Me avergüenzo tanto de mi ataque de furia que me escondo en un cuarto de baño (¡otro!) y rompo a llorar, pero me indigno conmigo misma por llorar, porque la gurú me ha dicho que debo procurar no venirme abajo para no convertirlo en una mala costumbre... Pero ¿ella qué sabrá? Es una iluminada. No me puede ayudar. No me entiende. No quiero que nadie me dirija la palabra. Ahora mismo no soporto ver la cara de nadie. Hasta logro esquivar a Richard, pero a la hora de cenar me ve y se sienta -el muy valiente- en mitad de mi nube negra de autofobia:

-¿Por qué estás tan rarita? -me pregunta hablando con un palillo en la boca, como siempre.
-Qué me das te da -le digo antes de contarle todo el rollo entero, de principio a fin, acabando con -Y lo peor de todo es que me he vuelto a obsesionar con David. Creía que se me habia pasado, pero no hago más que acordarme.
-Date seis meses más -me aconseja. -Y ya verás cómo se te pasa.
-Ya me he dado doce meses, Richard.
-Pues date seis meses más. Échale meses, de seis en seis, hasta que se te pase. Estas cosas llevan tiempo.

TE DESEO - Sergio Jockyman


Te deseo primero que ames y que, amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar. Te deseo también que tengas amigos y que incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que algunas veces te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituíble. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros. Te deseo de paso que estés triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen y que te rodean seres oprimidos, tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada... Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol...

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable. Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre... mañana y al día siguiente... y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar...

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte, sino que seas FELIZ...

Sergio Jockyman
Erróneamente atribuido a Víctor Hugo

BÚSCATE UN AMANTE - Jorge Bucay

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: "Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan: ES UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...

En fin, es alguien o algo que nos pone de "novios con la vida" y nos aparta del triste destino de durar. ¿Y qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar cómo viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.

Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana. Por favor, no te empeñes en durar, búscate un amante, sé vos también un amante y un protagonista... de la vida.

Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico es no animarse a vivir. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...

Jorge Bucay

jueves, 21 de febrero de 2013

AMISTAD - Anthony de Mello

-Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo.
-Permiso denegado. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto. Replicó el general.

Desobedeciendo la prohibición, el soldado salió y una hora más tarde regresó gravemente herido transportando el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso: -¡Le dije que había muerto! Dígame, ¿¡valía la pena ir allí para traer un cadáver!?

Y el soldado moribundo respondió: -Claro que sí, señor. Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme "ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS".

Anthony De Mello

LA LEYENDA DE NARCISO - Oscar Wilde

Narciso era un hermoso joven que todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo mismo que un día cayó dentro y murió ahogado. En ese lugar nació una flor, a la que llamaron "Narciso"...

Cuando Narciso murió, llegaron las Oréades (diosas del bosque) y vieron al lago transformado, de un lago de agua dulce que era, en un cántaro de lágrimas saladas.

-¿Por qué lloras? Le preguntaron las Oréades.
-Lloro por Narciso. Respondió el lago.
-¡Ah! ¡No nos asombra que llores por Narciso! -Prosiguieron ellas- Al fin y al cabo, a pesar de que nosotras siempre corríamos tras él por el bosque, tú eras el único que tenía la oportunidad de contemplar de cerca su belleza.
-¿Pero Narciso era bello? Preguntó el lago.
-¡Quién si no tú podría saberlo! -Respondieron sorprendidas las Oréades- En definitiva, era en tus márgenes donde él se inclinaba para contemplarse todos los días.

El lago permaneció en silencio unos instantes. Y finalmente dijo: 

-Yo lloro por Narciso, pero nunca me di cuenta de que fuera bello. Lloro por Narciso porque cada vez que él se inclinaba sobre mis márgenes yo podía ver, en el fondo de sus ojos, mi propia belleza reflejada.

Oscar Wilde

DESPERTANDO A LA VIDA


La creación parece surgir de la imperfección. Parece salir de un esfuerzo y una frustración, y es ahí donde yo pienso que surge el lenguaje. Sale a la luz desde nuestro deseo por trascender a nuestro propio aislamiento y tener así alguna clase de conexión con los demás. Y al principio el lenguaje debería haber sido algo simple, cuando sólo era utlizado como una cuestión de superviviencia, como por ejemplo... el agua, debe habérsenos ocurrido un sonido para identificar eso, o para expresar "¡Hey hay un tigre con dientes de sable detrás de usted!", también debemos de haber creado un sonido para ello. Pero cuando la cosa se pone realmente interesante, pienso yo, es cuando usamos el mismo sistema de símbolos para comunicarnos todas aquellas cosas abstractas e intangibles que experimentamos a diario. ¿Qué es la frustración? ¿Qué es la rabia? ¿O qué es el amor? Cuando digo "amor", el sonido de esa palabra sale de mi boca y se introduce en el oído de la otra persona, viaja a través de este "conducto bizantino" hasta su cerebro, hacia sus recuerdos del amor, o de la falta de éste, y entonces registra lo que yo le estoy diciendo y dice: "Sí, entiendo", pero ¿cómo sé exactamente y con seguridad que entiende? Las palabras son algo inherte, son sólo símbolos; están muertas. ¿Me entiendes? Y así podemos seguir con tantas otras de nuestras experiencias que son también intangibles. Tanto de lo que percibimos no puede ser expresado; son simplemente cosas indescriptibles e indecibles con palabras. Pero aún así nos comunicamos entre nosotros, y de alguna forma sentimos que nos conectamos, y pensamos y sentimos que somos comprendidos, yo pienso que cuando pasa eso y logramos esa conexión sentimos un sensanción casi como de una comunión espiritual, y esa sensación puede hasta ser pasajera, pero también pienso que es precisamente para eso que vivimos...

De la película "Despertando a la vida"

miércoles, 20 de febrero de 2013

EL PODER DE LAS PALABRAS

Un grupo de ranas viajaba por el bosque cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo. Todas las demás se reunieron alrededor y cuando vieron cuán hondo era el hoyo dijeron a las dos ranas en el fondo que debían darse por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del pozo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo en que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritó que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir. Pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente logró salir del pozo.

Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: -¿No escuchaste lo que te decíamos? La rana les dijo que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del pozo.

Desconozco su autor